Construir desde abajo: la base que el fútbol americano no puede seguir ignorando

Durante años hemos repetido la misma idea: el fútbol americano crece en nuestro país. Y es cierto. La afición por la NFL aumenta, la conversación en redes es cada vez más intensa y el interés parece ir en ascenso. Pero detrás de ese entusiasmo hay una realidad que incomoda: el crecimiento existe, pero no está bien sostenido.

23/12/2025José Manuel RosarioJosé Manuel Rosario
Foto-Marc-Matamoros

Nos hemos acostumbrado a medir el avance del deporte en números de audiencia, en tendencias digitales y en consumo. Sin embargo, el fútbol americano no se construye solo desde la pantalla. Se construye desde abajo, y ahí es donde seguimos fallando.

Hoy el desarrollo del deporte depende, en gran medida, del esfuerzo individual. Entrenadores que trabajan más por convicción que por condiciones dignas, jugadores que costean su propia participación, familias que mantienen vivas ligas  y proyectos que sobreviven temporada tras temporada sin certezas. Hay pasión, sí. Lo que falta es una estructura que la respalde.

Se habla mucho de impulsar el fútbol americano, pero poco de fortalecer sus cimientos. No hay una ruta clara que conecte las categorías formativas con los niveles universitarios y profesionales. Cada etapa opera de manera aislada, como si el futuro del jugador o del aficionado no importara. Así es imposible construir continuidad, identidad y sentido de pertenencia.

A esto se suma otro problema: el deporte sigue encerrado en los mismos espacios. No se ha logrado ensanchar el campo de acción hacia nuevas comunidades, escuelas o públicos. Mientras el fútbol americano no sea accesible, cercano y visible más allá de los círculos habituales, su crecimiento seguirá siendo limitado.

En este contexto, las redes sociales representan una oportunidad enorme. Cada vez hay más creadores de contenido e influencers hablando de fútbol americano y de la NFL en nuestro país. Su alcance es real y su influencia también. Pero el verdadero impacto llegará cuando esa voz no solo amplifique el espectáculo, sino también los procesos, las ligas locales, los proyectos de formación y las historias que no siempre tienen reflectores.

El futuro del fútbol americano no se define en un evento internacional ni en una jugada viral. Se define en los campos pequeños, en el trabajo diario y en la capacidad de pensar a largo plazo. Se define en si elegimos construir o solo consumir.

Ligas, medios y creadores de contenido tienen una responsabilidad compartida. No para señalar errores, sino para asumir que el crecimiento del deporte debe ser colectivo. Cuando todos empujan en la misma dirección, el fútbol americano deja de sobrevivir y empieza a consolidarse.

Construir desde abajo no es el camino más rápido, pero sí el único que puede sostener al deporte en el tiempo. Y si de verdad creemos en su potencial, es momento de actuar en consecuencia.

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